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Plumas

¡Mamá!!!! ¡Tú cuarto está lleno de plumas!!! -me lanzó el grito mi hijo, desde el piso de arriba al piso de abajo

Tratando de descifrar a mis hijos he perdido varios miles de mis escasas neuronas. “¿Lleno de plumas?” mi cerebro se esforzaba en entender. “¿Bic? ¿Atómicas? ¿rojas? ¿azules?”

Varias horas después, al terminar la jornada laboral “home office”, subí y a mi cuarto y entendí lo que querían decir mis hijos. Mi cuarto estaba lleno de plumas, efectivamente, pero de pájaro.

No era la primera vez que Gatito Jack me dejaba una ofrenda. (Ni la última). Sin embargo, nunca antes me las había dejado en mi habitación. Las anteriores y las posteriores, me las dejaría en el jardincito de la casa. Muy cerca de donde me siento, precisamente, a hacer “home office”.

Las plumas venían de dos ofrendas, dos torcasitas. Ambas estaban bien desplumadas. Una estaba viva aún. La tomé con mis manos y la llevé al jardincito. Espero que se haya recuperado y levantado el vuelo, libre, como la tortuga de la señora de la playa.

La otra torcasita sí estaba bien fallecida. ¡Pobrecita! Gatito Jack me salió muy cazador. Después de estas que dejó en mi cuarto, que por cierto, qué dificil es barrer plumas de ave, me dejó otra más en el jardín. Aquí está la foto.

Los pájaros que no son nada tontos, cada vez vienen menos de visita. Lo mismo los toloks, esos ya de plano no se aparecen. Tampoco las arañas ni las lagartijitas esas que hacen “SMUAK SMUAK”. Gatito Jack es bastante territorial, por lo que veo. Espero que cuando le traiga un compañerito, otro minino, lo acepte con hospitalidad.

Tolok vs Gatito

Esta es la historia:

En el muro de la casa, estaba colgado un tolok gigante. Como si fuera un reloj, verticalmente. Cuando digo enorme, me refiero a que el cuerpo del tolok era mayor que el cuerpo del gatito, y a eso habría que agregarle su larga cola (del tolok). Un reptil imponente.

Gatito Jack observó que el tolok estaba en el muro, y, dispuesto a defender a su familia de humanos; dispuesto a defender a Andrés, Pablo y Lucía; se acercó sigilosamente, con total elegancia. Como en un desfile de modas. Pero en silencio. (Ver diagrama 1)

Diag. 1 ubicación de los elementos descritos

El reptil se dio cuenta de que lo vigilaban, por lo que se descolgó y se pegó al muro lo más que pudo, al mismo tiempo que agarró un tono grisáceo cemento, idéntico al del mismo muro. Se mimetizó perfectamente, pero no tan perfectamente como para que Gatito Jack no lo vea; éste continuó acercándose con todo cuidado hasta que quedó nariz con nariz con el tolok.

Así estuvieron ambos, mirándose de frente, un microsegundo.

Vencido por la fuerte mirada del Gatito Jack y por su valor sin límites, el tolok arracó a correr a toda velocidad, con tan mala suerte que se direccionó hacia la piscina. Al acabársele el piso, pasto o terreno, se quedó volando encima de la pisicina unos segundos, con las patas girando como en las caricaturas. (Ver ejemplo)

ejemplo

Inmediatamente cayó al agua y se quedó flotando muy tieso.

Yo: AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH ¡ANDRÉS!! ¡PABLO!! ¡Qué vengan aquíiiiiii!!!!!!!

Andrés y Pablo bajaron de sus respectivas habitaciones no muy encantados de la vida. ¿Qué pasa? –preguntaron, arrastrando las palabras, los pies y las ideas.

¡¡¡Hay un tolok muerto en la piscina!!!!

Andrés fue por una especie de orqueta pero en lugar de tener una pinza en la punta, tiene una canasta y sirve para sacar hojas de la piscina. Con ella sacó al tolok, que seguía completamente quieto.

En lo que Andrés me preguntó qué hacer con el cuerpo y en lo que dilucidábamos un plan, el tolok, sorprendentemente, cobró vida, salió de la canasta, trepó por el muro y salió de la propiedad.

A la fecha, no ha regresado.